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Copenhill, esquiar… ¡sobre una incineradora!

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Esqui.com

Copenhill, esquiar… ¡sobre una incineradora!

Ya hemos hablado en alguna otra ocasión de los sitios más raros para ir a esquiar por el mundo: desde esquiar en medio del desierto hasta pistas en las azoteas de edificios (ver blog). Por exotismo que no sea. Hoy traemos un nuevo emplazamiento, muy peculiar, para deslizarse sobre los esquís o sobre la tabla de snowboard: el techo de una incineradora de basura. Si creías que lo habías visto todo, ¡descubre esta sorprendente pista de esquí!

 

La estrambótica idea la han tenido en la capital de Dinamarca, Copenhague. Ahora la ciudad abre las puertas de su primera estación de esquí artificial ubicada en el techo de una incineradora de basura, un proyecto que ha diseñado un estudio de arquitectura buscando un enfoque medioambiental.

 

Copenhill tiene 370 metros de largo

 

Se trata de una colina artificial que se le bautizó con el nombre de Copenhill, un evidente juego de palabras entre el nombre de la ciudad y la elevación. Ahora pretenden que se convierta en un polo de atracción turística de un país donde las montañas brillan por su ausencia (la colina más elevada apenas llega a los 200 metros de altura y son muy poco numerosas). Por tanto, si no hay montañas, ¿por qué no construir una?

 

La pista en cuestión está situada en la isla de Amager, que se encuentra en el sur de Copenhague. Tiene 85 metros de alto y 370 metros de largo, así como una fachada construida con cajas de aluminio, de manera que permiten ver parte del interior de la central de residuos mientras se “viaja” en el ascensor que conduce hasta la cima del basurero.

 

 

La planta de residuos es propiedad municipal de la ciudad e incinera hasta 70 toneladas por hora, proporcionando electricidad y calefacción a más de 100.000 hogares de los alrededores. Ahora, compaginando su función original con una pista de esquí, se juega con el aprovechamiento del espacio y se busca la sostenibilidad ambiental.

 

La pista también ha tenido sus detractores. Las principales críticas se han referido a los retrasos en su construcción y a su elevado coste (unos 536 millones de euros), que podrían no lograr la rentabilidad deseada.

 

Mini-centros de esquí

 

Lo cierto es que, aunque los deportes invernales son muy populares en Dinamarca, hasta ahora no tenía una pista como tal su capital. Para esquiar había que desplazarse a algún mini-centro de esquí, entre los que destaca el Hedeland Ski Centre, el más grande y a 35 kilómetros de Copenhague. Pero no esperes una estación al estilo de las pirenaicas: sus pistas no tienen trabajadores, sino que son voluntarios que las preparan cuando hay suficiente nieve (hay que estar al tanto, porque no es demasiado frecuente) y sus pistas suman 500 metros de longitud (una de ellas es una negra de 100 metros y una vertical de 45 metros). Con un par de telesillas se desplazan los esquiadores.

 

Otras opciones para esquiar entre la peculiar y modesta oferta del país es Søhøjlandet, pequeña pero con una de las pendientes artificiales más pronunciadas y extensas de Europa. Tiene hasta half pipe y zona para debutantes.

 

Visto lo visto, está claro que Dinamarca no es un país para ir a esquiar. Pero estas opciones pueden resultar interesantes e incluso divertidas para los acostumbrados a deslizarse por las espectaculares montañas de los Pirineos, los Alpes o Sierra Nevada. Una manera diferente de moverse con los esquís y otra cultura. Después de todo, una visita a esquiar a una incineradora de basura nos ayudará a darnos cuenta de los afortunados que somos por tener grandes centros invernales a unos pocos kilómetros de casa.

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