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Lagos helados de ensueño en España

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Lagos helados de ensueño en España

No hace falta viajar hasta Suiza o Finlandia para visitar un precioso lago helado durante el invierno. Como pasa con frecuencia, muchas veces recorremos miles de kilómetros para ver espectáculos de la naturaleza y no conocemos lo que tenemos cerca. ¿Sabías que en España también podemos descubrir lagos helados de ensueño?

En España no hay lagos helados todo el año por motivos evidentes: en verano hace demasiado calor como para que se mantenga esa capa de agua congelada. Pero cuando llega el frío invernal, la nieve y el hielo, muchos paisajes se transforman y adquieren un ambiente mágico y espectacular. Prepara un equipaje con mucha ropa calentita, guantes y bufandas, que nos vamos de viaje por los parajes invernales más especiales.

 

 

Lagos con hielo en España

El sueño de muchas personas, después de verlo en las películas, es caminar sobre un lago helado. En España no solo no te lo recomendamos, sino que hay zonas, como el Parque Nacional de Picos de Europa en Asturias, en los que hay sanciones de hasta 5.000 euros por hacerlo. Y es que lo que aparentemente es un hielo robusto, puede quebrarse con el peso por el ascenso de las temperaturas y hacernos caer en unas aguas absolutamente heladas y peligrosas. No sería la primera vez que se produce un accidente por el resquebrejamiento del hielo bajo los pies de turistas caminando o haciéndose fotos. Así que precaución para que la visita a estos lagos helados de España empiece y acabe bien.

 

La Laguna Negra, en Soria

Está entre los municipios de Vinuesa y Covaleda, entre pinares y paredes graníticas, a las faldas del pico Urbión. Se trata de todo un clásico invernal con leyendas que ya inspiraron al poeta Antonio Machado, que escribió: "Agua clara donde beben  / las águilas de la sierra, / donde el jabalí del monte / y el ciervo y el corzo abrevan; / agua pura y silenciosa / que copia cosas eternas; / agua impasible que guarda / en su seno las estrellas". Este lago tiene una gran extensión de agua de origen glaciar, a 2.000 metros de altitud. Hacia diciembre, con las bajas temperaturas que se registran en esta provincia, ya comienza a estar helado el lago. Es también un mirador precioso de la sierra.

Los ibones del Balneario de Panticosa

Formigal-Panticosa es un destino por excelencia de esquiadores durante el invierno y muy cerca tenemos la posibilidad de visitar fantásticos lagos pirenaicos nevados y helados parcial o totalmente. Tanto en invierno como en verano, acercarse a los ibones de la parte alta de las montañas son rutas imprescindibles, pero con las bajas temperaturas, adquieren un toque aún más especial. No os perdáis los Ibones Azules, los Ibones de Bachimaña y los Ibones de Bramutero. En época invernal hay que llevar una equipación adecuada y hacer una ruta de ascenso de aproximadamente dos horas, pero vale la pena.

La laguna de Gredos

Es una de las rutas más típicas y bonitas por la Sierra de Gredos, que en invierno tiene un aspecto mágico: está cubierta de nieve y hielo por las bajas temperaturas. Se trata de una pequeña laguna en forma circular, cerca de la cual habita mucha fauna local como cabras y ciervos. Hay un refugio cerca para protegerse del frío o viento y descansar un poco. Una maravilla de la naturaleza con unas aguas que en invierno quedan totalmente congeladas.

Laguna Grande de Peñalara

En el corazón de la naturaleza y catedral del senderismo para los madrileños, la sierra de Guadarrama, tenemos la oportunidad de alcanzar con una preciosa ruta invernal uno de los paisajes helados más impresionantes de España. Llegaremos a la laguna tras dos horas de caminata desde el Puerto de Cotos, siguiendo una ruta accesible para cualquier persona acostumbrada a andar. Aunque depende del año, normalmente desde diciembre ya podemos encontrar todo el camino nevado y toparnos con la Laguna Grande completamente congelada. A quienes les sepa a poco y quieran más caña, pueden seguir ascendiendo por el paisaje nevado y llegar a la Laguna de los Pájaros, que se encuentra en el altiplano de la sierra, y que también se transforma en un lago helado en invierno.

Los Lagos de Covadonga

No es muy habitual, pero cuando bajan mucho las temperaturas es posible visitar estos famosos lagos completamente helados. Dada la proximidad a la zona de aparcamiento, cuando esto se produce es muy habitual que se produzcan masificaciones de personas deseosas de pisar la nieve e, incluso, pasear por encima de los lagos helados (aunque, como hemos señalado al principio, aquí está expresamente prohibido). Que no os engañe: la capa de hielo de estos lagos suele ser bastante fina y, si caes, te esperan tres metros de profundidad en el Ercina y hasta 25 metros en el Enol, poca broma. Pero solo ir a mirarlos ya es una buena excusa para hacer una visita a este paisaje de ensueño.

Circo de Colomers

Si sois auténticos montañeros, no os podéis perder una escapada a este circo de origen glaciar en el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici. ¡Tiene más de 50 lagos! Para conocer unos cuantos, proponemos una ruta desde la Borda Montadí hacia Banhs de Tredòs, Pletiu dera Montanheta y hacer noche en el Refugio de Colomers. Al día siguiente, dar una vuelta por los lagos, un auténtico paraíso de nieve y hielo rodeados de picos de 3.000 metros de altitud. Una travesía para los más aventureros que nos permitirá conocer uno de los paisajes invernales más espectaculares de los Pirineos. En total son unos 23 kilómetros con 1.000 metros de desnivel positivo y otros 1.000 metros de desnivel negativo.

Lago helado de Puigcerdà

En la provincia de Girona, es habitual que el estanque artificial que está en la parte noroeste de la población de la Baixa Cerdanya esté cubierto en parte o totalmente por hielo. De hecho, allá por el año 1956 llegó a ser el escenario de partidos de hockey y de patinaje artístico; temporales más recientes han permitido que esas fotografías se hayan repetido. Que esté hecho por el ser humano no le quita valor paisajístico ni ecológico a este lago: las primeras noticias de su existencia datan del siglo XIII y hoy es hábitat de una rica fauna y flora. Una buena excusa para acercarse al pueblo en invierno.

Laguna de los Peces, en Sanabria

Esta comarca de Zamora alberga en las sierras de la Cabrera y Segundera hasta veinte lagunas diseminadas. Una de ellas, la de los Peces, está a 1.707 metros de altitud y se puede llegar en coche, por lo que es un buen lago helado para ir con niños. Desde aquí se pueden disfrutar de bonitas vistas al cercano lago de Sanabria. Cuando bajan las temperaturas, es un destino invernal bastante habitual por “domingueros” que se acercan a hacerse fotos, por lo que hay que armarse de paciencia en la carretera.

Lago del Valle en Asturias

A 1.570 metros de altitud, forma parte de una de las rutas que tienen más afluencia de senderistas en el Parque Natural de Somiedo. Este es el lago más grande de Asturias, con nada menos que 23 hectáreas; pese a su extensa superficie, las bajas temperaturas invernales consiguen un lago helado precioso que, con su entorno nevado, es una estampa de ensueño.

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