El
Pirineo catalán está viviendo un inicio de año para los libros de historia. Tras las intensas
nevadas de las últimas semanas, la estación leridana de
Port Ainé, de la marca
Pirineu365, ha escalado posiciones hasta convertirse oficialmente en la
cuarta estación de esquí con más nieve del mundo.
Según los datos actualizados del portal internacional de referencia Skiresort.info, que monitoriza el estado de las pistas a nivel global, la estación gestionada por FGC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) ha superado en las últimas 24 horas a míticos destinos de nieve profunda como Niseko, en Japón; Mt. Baker, en Estados Unidos; o las estaciones de la Columbia Británica, en Canadá, así como, ya en Europa, a las suizas, austríacas o francesas de los Alpes.
En la clasificación mundial actual, solo tres estaciones superan al complejo catalán: Glacier 3000, en Suiza (481 cm), y las estaciones japonesas de Daisetsuzan Kurodake (380 cm) y Niseko Annupuri (365 cm).
Con sus 330 cm, Port Ainé ha logrado desplazar a la quinta posición a Mt. Baker, en el estado de Washington (EE. UU.), un destino históricamente conocido por ostentar récords mundiales de precipitación.
Los expertos en meteorología y los técnicos de la estación coinciden: se trata del enero con más acumulación de nieve del siglo XXI en el Pirineo.
¿Cómo ha logrado una estación de tamaño medio en el Pirineo codearse con los gigantes de los Alpes y el llamado “Himalaya japonés”? La respuesta es una combinación de geografía privilegiada y una concatenación de borrascas atlánticas con el componente de viento adecuado para mantener una cota de nieve baja en cada episodio.
La orientación puramente norte de Port Ainé, protegida por el Pic de l’Orri (2.440 m), actúa como una auténtica “nevera natural”, reteniendo cada copo de nieve sin que el sol o el viento logren degradarlo.
A esto se suma el paso del reciente temporal ‘Harry’, que ha dejado precipitaciones constantes durante la última semana, y la inminente llegada de la borrasca ‘Joseph’, que promete añadir entre 20 y 30 cm adicionales al manto blanco antes del fin de semana.
Más allá de la euforia de los esquiadores, estas cifras suponen un auténtico “seguro de vida” para la comarca del Pallars Sobirà.
Los hoteleros de la zona informan de una ocupación técnica del 100 % para los próximos fines de semana. Además, los expertos señalan que estos espesores no se registraban en un mes de enero desde hace dos décadas, lo que garantiza una reserva hídrica clave para el deshielo primaveral en las cuencas internas de Catalunya.
Sin embargo, no todo es celebración. Los operarios de la estación trabajan a contrarreloj para desenterrar infraestructuras, como el telesilla Jet-Cim, cuyos asientos han quedado prácticamente a ras de suelo en algunos tramos debido a la acumulación de nieve.
Esta situación no es exclusiva de
Port Ainé, aunque sí la más destacada. Otras estaciones también presentan
cifras récord:
Espot Esquí acumula
280 cm, los mismos que
Vallter, y
Boí Taüll alcanza los
275 cm, consolidando un
invierno extraordinario para todo el
Pirineo de Lleida y Girona.
La estación de
La Molina, en el
Pirineo de Girona, alcanza los
230 cm en sus cotas altas, unas cifras que no se registraban en un mes de enero
desde hace décadas.
Fuente: lugaresdenieve.com