El
glaciar de Pisaillas ya está en marcha.
Val d’Isère ha abierto oficialmente su temporada de esquí de verano y vuelve a situarse entre los escasos destinos europeos donde todavía es posible deslizarse sobre nieve cuando buena parte de las estaciones ya han cambiado los esquís por las bicicletas de montaña, el senderismo o las actividades de verano.
La campaña estival se prolongará, si las condiciones lo permiten, hasta el próximo 12 de julio. El dominio se encuentra entre los 2.725 y los 3.197 metros de altitud y ofrece tres pistas abiertas al público —Moraine, Montets y Combe du Géant— además de varias zonas reservadas para entrenamientos de clubes y equipos de competición. El acceso se realiza mediante el telesilla Cascade y el telesquí de Montets.
La apertura llega apenas unos días después de que la estación ultimara los trabajos de preparación sobre el glaciar, aprovechando las nevadas registradas durante la primavera y las buenas condiciones acumuladas en las cotas más altas del Col de l’Iseran.
Uno de los últimos refugios del esquí estival en Francia
La reapertura de Pisaillas vuelve a poner de relieve la transformación que ha vivido el esquí de verano en los Alpes durante las últimas décadas. Si en los años ochenta y noventa numerosos glaciares europeos mantenían actividad estival, hoy la oferta se ha reducido considerablemente debido al retroceso glaciar y a la dificultad de garantizar unas condiciones de nieve adecuadas durante los meses más cálidos.
En Francia,
Val d'Isère comparte esta actividad con otros enclaves históricos del
esquí estival como Tignes,
Les Deux Alpes y
La Grave. Más allá de sus fronteras, glaciares como
Zermatt,
Hintertux o
Passo Stelvio siguen manteniendo viva una modalidad que cada año cuenta con menos escenarios donde practicarse.
Pese a ello, Pisaillas conserva un papel relevante dentro del esquí estival alpino. Además de recibir a aficionados, cada verano acoge entrenamientos de clubes y equipos nacionales que aprovechan la altitud y la calidad de la nieve durante las primeras horas del día.
La Grave también ha reabierto este mes el glaciar de la Girose, donde clubes y jóvenes corredores franceses continúan entrenando a más de 3.200 metros de altitud gracias a unas condiciones de nieve especialmente favorables para la época. Junto a Pisaillas y Les Deux Alpes, confirma que Francia mantiene una de las ofertas de esquí de verano más amplias de Europa, a la espera de la próxima apertura del glaciar de la Grande Motte, en Tignes.
Una tradición ligada al Col de l’Iseran
El vínculo entre Val d’Isère y el esquí de verano no es reciente. La estación recuerda que ya en 1937 se celebraron algunas de las primeras competiciones estivales de Europa en el entorno del Col de l’Iseran, mucho antes de que los glaciares alpinos se convirtieran en centros habituales de entrenamiento para corredores y equipos nacionales.
Casi nueve décadas después, el glaciar de Pisaillas sigue manteniendo viva esa tradición. En un contexto marcado por el retroceso de los glaciares y por campañas estivales cada vez más cortas en muchos destinos alpinos, cada apertura adquiere un valor especial para los aficionados al esquí.
Fuente: lugaresdenieve.com