Francia se consolida este invierno como la gran potencia europea del esquí y la segunda del mundo en número de jornadas-esquí. Los operadores agrupados en Domaines Skiables de France (DSF) cerraron la temporada 2024/25 con 54,8 millones de días de esquí, un crecimiento del 5,5% respecto al invierno anterior.
Con ello, el país se sitúa solo por detrás de Estados Unidos (61,5 millones) y por delante de Austria (51,8 millones).
Ese volumen coloca a Francia en el centro de un mercado global que sigue mostrando buena salud: el Informe Internacional sobre Nieve y Turismo de Montaña de Laurent Vanat contabiliza más de 366 millones de esquiadores en todo el mundo durante la temporada 2023/24, una cifra que permite dimensionar el peso del sector francés.
El balance presentado por DSF en su congreso anual celebrado en Toulouse subraya otros factores que explican este liderazgo: una ocupación media del 71% en los alojamientos (con picos del 83% en periodos punta), la recuperación de la clientela internacional y la diversificación hacia actividades estivales y de naturaleza para alargar la temporada.
DSF recuerda además que las estaciones francesas reciben cada invierno cerca de 10 millones de turistas, de los cuales unos 7 millones practican deportes de nieve.
Frente a las buenas cifras, el sector acelera su modernización. En 2024, los dominios franceses registraron inversiones por valor de unos 568 millones de euros, destinadas a remontes, renovación de infraestructuras y ampliación de la oferta no invernal.
No obstante, la foto tiene matices. El incremento de jornadas de esquí se concentra principalmente en los grandes dominios y en las estaciones de mayor altitud, mientras que las de media y baja montaña siguen mostrando vulnerabilidad por la irregularidad de las nevadas y el aumento de los costes de mantenimiento y adaptación.
En el marco del congreso anual de DSF celebrado en Toulouse, se subrayó que mantener el segundo puesto mundial pasa por tres ejes: inversión continua en modernización, diversificación hacia actividades de cuatro estaciones (BTT, senderismo, eventos, bienestar) y políticas públicas que faciliten la transición energética y la conectividad.
Tras la temporada analizada, los responsables del sector transmiten un mensaje doble: por un lado, la demanda sigue presente, generando ingresos y empleo en las comarcas; por otro, la montaña no puede depender exclusivamente del modelo tradicional del esquí invernal.
Expertos consultados en el congreso subrayan que la solución no pasa solo por pistas y remontes: el futuro de los territorios de montaña se apoya en la diversificación durante todo el año, la mejora de las conexiones por tren y carretera para facilitar el acceso, y en políticas públicas que acompañen la adaptación climática y la formación de los empleos locales.
La transición hacia modelos turísticos más diversos y resilientes se ha convertido en la hoja de ruta imprescindible para que los dominios esquiables franceses mantengan su atractivo en las próximas décadas.
En definitiva, la montaña francesa aspira a conservar su ventaja competitiva —basada en kilómetros esquiables, infraestructuras y oferta complementaria—, pero con una estrategia que ahora pasa inexorablemente por la sostenibilidad y la diversificación.
Fuente: lugaresdenieve.com